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Educación Incial
Acerca del área


Lineamientos de trabajo para 2007


La educación inicial en nuestro país manifiesta un importante grado de desarrollo y expansión producto de los esfuerzos realizados por las jurisdicciones para aumentar la cantidad de alumnos que atiende en los dos ciclos que la conforman, el jardín maternal y el jardín de infantes.
Aún existen desafíos pendientes para garantizar el cumplimiento de la obligatoriedad de 5 años y la ampliación progresiva de matrícula en las secciones de 3 y de 4 años y con la educación maternal.
Para ello se promueven espacios de trabajo federal con el fin de avanzar en la definición de políticas educativas compartidas para el nivel que permiten reflexionar y discutir sobre problemas comunes en las diferentes provincias.
Le compete a la Educación Inicial la atención de la población infantil desde su nacimiento hasta los 6 años de edad. El Nivel Inicial es el primer trayecto del sistema educativo, como tal constituye una experiencia importante e irrepetible en la historia personal, en algunos casos decisiva respecto del logro de futuros aprendizajes y de trayectorias escolares completas.
Es un nivel que presenta clara intencionalidad pedagógica brindando una formación integral que abarca los aspectos sociales, afectivo-emocionales, cognitivos, motrices y expresivos. Estos se encuentran entrelazados, conformando subjetividades que se manifiestan en modos personales de ser, hacer, pensar y sentir. Por ello presenta características propias en las estrategias escolares que se diferencian notablemente de los niveles posteriores. Los chicos de esta edad encuentran oportunidad de realizar experiencias educativas en un ambiente flexible tanto en la disposición y uso de espacios como en la organización de tiempos y agrupamiento de los alumnos.
El juego en el nivel inicial es el principio que orienta la acción educativa ya que promueve la interacción entre lo individual y lo social, entre lo subjetivo y lo objetivado. Sin embargo, no todos los niños juegan de la misma manera y tampoco a los mismos juegos dado que son sujetos sociales portadores de una historia social culturalmente construida. En este sentido son los propios niños los que marcan los rasgos comunes del juego que siempre supone desafío, la idea de incertidumbre, la intención y el placer de jugar concretando un espacio de creación y resolución de problemas. La variación del juego está fuertemente condicionada por la pertenencia social, por la experiencia y condiciones de vida (a qué y cómo se juega). Entendiendo el juego como un producto de la cultura afirmamos que a jugar se aprende, lo que implica recuperar dos dimensiones sustantivas:

  • El valor intrínseco que tiene para el desarrollo de las capacidades representativas, de la imaginación, de la comunicación y de la comprensión de la realidad y,
  • La importancia de su presencia en las actividades del jardín a través de sus distintos formatos: juego simbólico o dramático, juego tradicionales, juegos de construcción, juegos matemáticos y otros, que se desarrollan en el espacio de la sala y en espacios abiertos.

En relación con el lugar del juego en la escuela se dan en la actualidad discusiones controvertidas que polarizan posturas, desde aquellas que dan continuidad a cierta tradición del nivel de utilizarlo como recurso pedagógico creando situaciones artificiales que lo desvirtúan, hasta posiciones que lo excluyen de las aulas a partir de la definición de los contenidos de enseñanza, al interpretar que el juego es un componente disociado de las estrategias didácticas. Estas tensiones se manifiestan en expresiones que reivindican el “jugar por jugar” o “la primarización del nivel inicial”.
La propuesta es problematizar el dilema reconociendo que es función indelegable del nivel inicial brindar la oportunidad y el derecho al juego, como así también superar las desarticulaciones entre el juego, el aprendizaje y la enseñanza. Es necesario reflexionar entre otros temas que hacen a la calidad educativa sobre el tiempo de verdadero juego que otorgamos a los alumnos en la actividad cotidiana. Es importante definir estrategias pedagógicas que consideren las diferentes modalidades de juego y enseñanza, respetando el derecho a jugar de los niños a la par que su interés por aprender.
Cabe aclarar que no todos los aprendizajes se pueden realizar a través de juegos, la diferencia la establece la intervención docente garantizando la finalidad educativa que posibilita a los niños ampliar sus márgenes de autonomía, cooperación, solidaridad y conocimientos sobre sí mismos, sobre los otros y sobre el mundo.
En este sentido valoramos las estrategias pedagógicas que en el nivel inicial superan la fragmentación de saberes a través de intervenciones que permiten abordar recortes significativos de la realidad, adoptando formatos equivalentes en el diseño de la unidad didáctica y los proyectos. Estos presentan itinerarios didácticos que articulan contenidos de algunas áreas según el recorte del ambiente a indagar y la direccionalidad de los objetivos definidos. Incluyen experiencias directas, actividades de conjunto, juego-trabajo, juego centralizado, talleres y otras alternativas con o sin componente lúdico.
Otras estrategias de enseñanza son las secuencias didácticas específicas de un área de conocimiento que pueden planificarse de modo independiente de las anteriores para evitar integraciones forzadas, como por ejemplo juegos matemáticos, experiencias científicas, narraciones y poesías, etc. y, realizarse en forma paralela con las unidades didácticas y/o proyectos.
Cabe destacar que el nivel inicial requiere la participación de las familias y otras instituciones de la comunidad para el logro de sus objetivos. Su finalidad es posibilitar el derecho de todos los niños a realizar aprendizajes propios de la edad, promover el acceso al conocimiento en condiciones equitativas desde el nacimiento y garantizar mayor equidad educativa asegurando la inclusión y calidad de la educación.
Las cuestiones mencionadas requieren políticas dirigidas a fortalecer la oferta educativa del nivel posibilitando mayores oportunidades de acceso y mejores condiciones para aprender, valorando la diversidad de culturas, lenguas de origen, modos de vida, conocimientos y experiencias.


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