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Programa Nacional de Educación en Contextos de Encierro


Trayecto Formativo
Adolescentes y jóvenes en el encierro: educación, nuevas miradas y abordajes

23 al 27 de junio de 2008 (primera semana)

Conferencia inaugural
Culturas juveniles y culturas adultas. Construcción de una gramática de época para hacer fluir los diálogos intergeneracionales.

RGA cargo de Rafael Gagliano

Si la cultura puede ser entendida como un sistema ampliado y recursivo de conversaciones, los diálogos suscitados entre las generaciones adultas y las nuevas generaciones juveniles constituyen momentos de alta condensación de la vida social y la experiencia cotidiana.

Los encuentros intergeneracionales fluyen o se atascan conforme a las reglas de construcción de sentido que convocan los encuentros. En muchas ocasiones, los desencuentros no derivan de la ausencia de contenidos sino de la falta de encuadre, del descrédito de las estéticas emergentes o del déficit explícito de empatías humanizadoras. Ambas generaciones tienen mucho que decirse pero han estallado las gramáticas con las que pueden pronunciarse bajo un régimen de propósito formativo. El hecho es que proliferan las comunicaciones monologadas que no logran entramarse en diálogos de auto observación y crítica.

Del mismo modo que los nacimientos se producen en los puntos de encuentro de las diferencias físicas y de género, así también la cultura puede crear los espacios de posibilidad para segundos nacimientos simbólicos: ser joven, es necesariamente, renacer. Ese segundo nacimiento acontece cuando se acepta el atravesamiento de un diálogo cultural con agenda propia. Esa provocación es responsabilidad intransferible de las generaciones adultas, en tanto las encargadas de abrir repertorios y acervos culturales y jerarquizar los problemas adocenados por la desigualdad y la injusticia.

Hay diálogos que trabajan con gramáticas anacrónicas y son aquellos que clausuran la posibilidad de construcción de sentido a favor del disciplinamiento y aceptación de las representaciones establecidas. Los diálogos intergeneracionales que reconstruyen las gramáticas al uso tienden a generar la mayor cantidad de anomalías nutricias.

La posibilidad de un encuentro intergeneracional auténtico radica en la producción cualitativa de diferencias que permitan la generación de proyectos comunes con brotes de nuevos diálogos. Las anomalías nutricias que resignifican las gramáticas del encuentro intergeneracional son fruto de continuos y complejos modos del cuidado. Estas impiden el cierre en el pasaje intergeneracional cuando, deliberadamente, se busca la clonación de una generación en la otra.

Las anomalías nutricias habilitan una filiación simbólica necesariamente incompleta para que cada nuevo sujeto tenga el poder de narrar su propio querer vivir con voz propia. Son estas múltiples conversaciones culturales, escolares o no las que van edificando el deseo de saber, de acechar el conocimiento, en tiempos de la hegemonía de la imagen con su persistente vaciamiento cultural por doquier.

Recién cuando el encuentro intergeneracional se torne en un régimen de vida social, los saberes fluirán de modo que transmitirlos sea una responsabilidad ética - política de las generaciones adultas, y apropiárselos conforme una responsabilidad simétrica de orden lúdico – cognitivo para las nuevas generaciones. No es posible hablar de deberes, derechos y obligaciones si los sujetos no están tramados por vínculos continuos en un tiempo sin ausencias, vacíos o abandonos.

 

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